viernes, 11 de enero de 2008

DERECHO A UN TRABAJO DIGNO...

Pues ya hemos entrado en el nuevo año, un año de queridas elecciones. Un año donde los grandes lavadores de cabezas intentaran convencernos de que le entreguemos el papelito que les de un poder para el que seguramente no estén preparados.

Ahora nos bombardearan con sus políticas sociales… si seguramente son las más cercanas a los que cada día tenemos que enfrentarnos a nuestras preocupaciones diarias. Esas políticas que nos van a hacer vivir mejor “a todos”. Venga a vender elixires de la eterna juventud como si de antiguos charlatanes se tratase.

Pero hoy he leído el periódico. Creo que este año no vais a convencerme, porque hoy he leído la aberración mas grande que nunca creí encontrar en un medio de comunicación. Y vosotros, encantadores de serpientes, lo estáis consintiendo.

Por si esa mujer no hubiese vivido ya su particular calvario vosotros ahora la condenáis a recordarlo a diario, a saber que un mal que ella no eligió la ha marcado para los próximos cinco años.

Sois hipócritas, vendéis humo, vendéis el bienestar de todo el mundo pero cortáis las alas a una mujer que decidió levantarse y luchó, y lo mejor de todo… venció.

No os molestéis, este año no, no intentéis convencerme que haréis un mundo mejor, más igualitario, mas humano… Vosotros ya no tenéis credibilidad, políticos de medio pelo. Si tuvieseis dignidad, se os caería la cara de vergüenza por que casos como este ocurran.

¿Como se puede negar a una mujer un trabajo por haber padecido un cáncer? ¿Como se puede pedir a una mujer luchadora que debe esperar cinco años para poder trabajar como taquillera en el metro cuando es todo un ejemplo de superación? ¿Como se le puede decir a una mujer que no puede trabajar porque puede recaer de su enfermedad?

¡Ah! Sí… lo olvidaba… sois autómatas, lo de la humanidad lo dejáis para los que vamos a pie.



Metro rechaza dos veces a una mujer para ser taquillera por haber padecido cáncer de mama

El examen médico la ha declarado "no apta" las dos veces tras haber pasado las pruebas.- Padeció el tumor en 2005 y la empresa dice que hasta pasados cinco años se puede reproducir

EL PAIS
VICTORIA TORRES - Madrid - 11/01/2008

miércoles, 26 de diciembre de 2007

LA NAVIDAD O EL ESPIRITU DE LA HIPOCRESIA...

Ya estamos otra vez en estas fiestas llena de felicidad, donde todo el mundo saca lo mejor de si mismo, donde la generosidad hace su aparición en pleno y donde todo parece sacado de un libro al mas puro estilo de Alicia en el país de las maravillas.

Fiestas familiares por tradición nos hacen reunirnos en torno a mesas donde los excesos del pecado capital de la gula hace su aparición y todo ello regado con todos los presentes traídos por el generoso Dios Baco.

Fiestas donde la gente sonríe por la calle, donde todo el mundo parece llevarse bien, donde la vena consumista parece inflarse hasta límites que durante el resto del año desconocemos.

Fiestas que cada vez comienzan antes, confundiendo ya la salida del caluroso verano con la llegada de unas fiestas frías pero llenas del calor de las pequeñas cosas.

Fiestas bombardeadas por las miles de cosas inútiles con las cuales nos bombardean esas grandes superficies, moradas del consumismo más exagerado.

Fiestas que intentan enmascarar un poco la mezquindad del genero humano, fechas en que el malo se confunde con el bueno, fechas en la que sentimientos olvidados como la solidaridad y caridad parecen recuperar el lugar que nunca debieron perder, fechas en las que, cual anuncio de turrón, los seres queridos suelen volver a reunirse en torno a una mesa que quizás en otro tiempo tuvieron olvidada.

¿Qué si me gustan estas fiestas? Por supuesto, me encantan. Si sirven para que los hermanos se reúnan alrededor del hogar, si sirven para que los amigos podamos juntarnos y celebrar que nuestra amistad ha cumplido un año más, si sirven para que los invisibles de esta sociedad vuelvan a ser vistos y puedan sentir el calor en sus estómagos…


Pero sirven para algo mas, para darnos cuenta de cual ruin es nuestras existencia, de que este mundo quizás seria mejor si ese espíritu navideño que nos embarga solo unos días al año, estuviera con nosotros el resto de meses, si mirásemos mas a nuestro alrededor y no fuésemos tan ombliguistas y si fuésemos capaces de darnos cuenta que, como decía una vieja canción, lo bueno esta en las pequeñas cosas.



FELIZ NAVIDAD BLOGUEROS Y QUE LA NAVIDAD, COMO YA DIJO ALGUIEN, SEA UNA ACTITUD Y NO UN PERIODO DE TIEMPO.



jueves, 6 de diciembre de 2007

MI LUGAR IDEAL

Hay quien pasa toda su vida buscando el lugar perfecto donde perderse y olvidarse de todo.




Los hay mas osados que deciden buscar un lugar idílico, perdido en lejanas playas donde tumbados simplemente a la “bartola” creen encontrar durante unos días esa tranquilidad que se les niega el resto del año.




Los hay también que prefieren perderse en una sierra y recorrer bellos parajes mientras renuevan su cuerpo con aire, aromas e imágenes que difícilmente encontraremos en la ciudad.




Y yo la verdad, pues me gustan todos esos sitios pero… para que cualquiera de ellos se convierta en mi lugar ideal debe cumplir un solo requisito y es que… allí donde yo este debo estar rodeado de mi gente, de esa gente con la que compartir un bueno paseo por la sierra o bien disfrutar de un viajecito a la playa y observar esa luna llena que solo el mar es capaz de reflejar.

Lo cierto es que el lugar es lo de menos y la gente lo de más. Quizás sea por eso que cuando quiero recargar mi cuerpo o necesito una inyección de moral siempre recurro al mismo lugar… el lugar donde siempre se que encontrare una mano amiga y lo bueno, es que esa mano nunca suele venir sola.



viernes, 16 de noviembre de 2007

¿Juego o realidad?

El ajedrez siempre ha sido un juego que me ha fascinado.
Todo el mundo lo ve como un juego individual, sin embargo, yo lo veo como un juego de equipo. El jugador es simplemente el que marca la estrategia a seguir por el equipo, que realmente esta conformado por las piezas de ajedrez.

Es un juego en el que los dos equipos juegan de tu a tu, con las mismas armas, las mismas posibilidades e incluso el mismo objetivo, derrocar al rey contrario pero de una forma justa y limpia, sin trampa ni cartón, sino demostrando ser mejor estratega que el entrenador del otro equipo.

Al empezar la partida ahí están todas las piezas. Los roques, caballos, alfiles y dama están preparados, saben que sobre ellos recae la responsabilidad de último paso, el paso que de la victoria a su equipo, el paso que les de la gloria y les haga alcanzar su objetivo.

Al mismo tiempo saben que deben proteger su más preciado tesoro para no ser la victima de su enemigo. El rey permanece pendiente a toda la contienda, intentando estar siempre en el sitio más protegido.

Y por ultimo ahí están los peones. Los que tienen el trabajo mas desagradecido; ellos saben que serán muy pocos los que verán cumplido el objetivo. Saben que son muy pocos los que recibirán el baño de multitudes reservado a los vencedores. Saben que en cualquier momento serán sacrificados por el bien común o simplemente por avanzar un poco hacia la consecución del objetivo general. Si, lo saben, quizás son los que menos poder tienen, los que menos fuerza pueden hacer, los que menos poder de maniobra tienen porque sus recursos son escasos, pero ahí están, expectantes, preparados para sacrificarse por el bien común sabiendo que son muy pocos y en ocasiones muy contadas los que promocionan para convertirse en reinas, los que consiguen dar el ultimo paso que les haga cumplir el objetivo.

Es solo una partida de ajedrez. ¿Un juego? Quizás no. Todos tienen asumido su rol pero todos luchan por un objetivo común y de todo tiene que haber pues todos cumplen una función.

Pero, ¿y si saltamos del tablero a la realidad? Todo es distinto. Quizás tengamos objetivos comunes. Todos queremos lo mejor para los demás pero todos queremos ser lo que nos colguemos las medallas de haberlo conseguido. Todos queremos ser roques, caballos, alfiles o damas. Muy pocos son los que quieren asumir el rol de peón. Muy pocos son los que quieren trabajar para ayudar a otros en su trabajo aun sabiendo que probablemente la gloria del objetivo conseguido no prendera de esa pechera propia, llamada orgullo.

Quizás eso es lo que nos falta. Aprender del ajedrez. Bogar todos en la misma dirección para conseguir llegar donde queremos pero sin importarnos quien de nosotros lo consiga sino teniendo la certeza de que lo importante no es quien sino lo que se consiga.




No me importa ser un peón que avanza a sabiendas que va a ser sacrificado si me sostiene la esperanza de que detrás llegarán las torres, los alfiles y las reinas que darán jaque mate a la mas terrible de las enfermedades que ha padecido el ser humano.

El señor de las Tinieblas. Alberto Vazquez-Figueroa

jueves, 8 de noviembre de 2007

Para pensar y meditar...

Lo oí anoche en una de esas series españolas que tanto me gustan. Simplemente hoy lo busque para leerlo y aquí os lo dejo. Ahora estoy pensando, meditando, intentando sacar todo lo que parece tener dentro. Quizás otro día lo comente, pero ahí queda, para mis amigos sonámbulos.



Somos lo que soñamos ser y ese sueño no es tanto una meta como una energía. Cada día es una crisálida, cada día alumbra una metamorfosis. Caemos, nos levantamos. Cada día la vida empieza de nuevo.
La vida es un acto de resistencia y de re existencia; vivimos, revivimos. Pero todo se sostiene en la memoria. Somos lo que recordamos, la memoria es nuestro hogar nómada.
Como las plantas o las aves emigrantes, los recuerdos tienen la estrategia de la luz. Van hacia adelante, a la manera del remero que se desplaza de espaldas para ver mejor.
Hay un dolor parecido al dolor de muelas, a la pérdida física, y es perder algún recuerdo que queremos. Esas fotos imprescindibles en el álbum de la vida.
Por eso, hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad. En esa melancolía como espuma en las olas, se alzan los sueños.

Autor: Manuel Rivas